“Samba española”: los tres brasileños de “La Roja” en el Mundial

El futbolista de la selección española de fútbol, Diego Costa, el 03/06/2018 en Villareal, España. De los 23 futbolistas que representarán a España en el Mundial de Rusia, los nacidos en Barcelona son tantos como los brasileños. Y entre la propuesta seductora y vistosa de “La Roja” y el “jogo bonito” de los tres que crecieron en el trópico, la empatía parece ser absoluta. (Foto: Maria Jose Segovia/Zuma Press/dpa)

Río de Janeiro, 6 jun .- De los 23 futbolistas que representarán a España en el Mundial de Rusia, los nacidos en Barcelona son tantos como los brasileños. Y entre la propuesta seductora y vistosa de “La Roja” y el “jogo bonito” de los tres que crecieron en el trópico, la empatía parece ser absoluta.

Rodrigo Moreno, Diego Costa y Thiago Alcántara serán los tres jugadores de ascendencia sudamericana que formarán parte del plantel de Julen Lopetegui. Si se define por la región de la que son oriundos, sólo Madrid, con cinco, aporta más futbolistas al equipo. Navarra, Galicia y el País Vasco, con dos cada uno, se ubican por detrás de Brasil.

Sin embargo, más allá de su sangre brasileña, los tres futbolistas poseen fuertes lazos con España. Rodrigo y Thiago llegaron juntos a Vigo en 2003, cuando tenían apenas 12 años. Diego Costa, por su parte, arribó a Madrid en 2007 y desarrolló la mayor parte de su carrera en la Península Ibérica.

La historia de Thiago y Rodrigo es sorprendente en varios aspectos, al punto de que la convocatoria conjunta para el Mundial de Rusia podría ser interpretada casi como un guiño del destino. Los dos hijos de futbolistas profesionales jugaban juntos en las divisiones juveniles del Flamengo, de Río de Janeiro, cuando un viaje a Galicia cambió sus vidas para siempre.

Thiago es hijo de Mazinho, centrocampista campeón con Brasil en el Mundial 1994, y de Valeria Alcántara, ex jugadora brasileña de vóleibol. Nació en Italia porque su padre jugaba entonces en el Lecce, pero fue anotado con la nacionalidad de sus padres.

El padre de Rodrigo, a su vez, es Adalberto Machado, quien jugó 183 partidos en el “Fla” y compartió equipo con glorias como Zico y Sócrates. Su carrera, que prometía mucho, culminó abruptamente: en 1989, a los 25 años, debió retirarse tras sufrir una grave fractura.

Ambos jóvenes, Thiago y Rodrigo, integraban la categoría ’91 del Flamengo. Existen fotos, incluso, en las que se los ve festejar juntos un gol. En 2003, a Mazinho, quien se había destacado en el Celta, le ofrecieron abrir unas escuelas de fútbol en Vigo: el aceptó y se llevó consigo a Adalberto, que tenía experiencia en gestionar ese tipo de emprendimientos. Los hijos de los jugadores llegaron así juntos a España desde Río.

Thiago Alcántara, en realidad, ya se había hecho “famoso” a los tres años. Cuando, en el Mundial de 1994, Bebeto festejó su gol a Holanda con el gesto de acunar a un bebé, en homenaje a su hija Stéphannie, el primero que se le unió en el movimiento fue Mazinho. Él por supuesto, pensaba en Thiago y en su hermano Rafael, que nació en 1993 y hoy juega en el Inter de Milán.

En sus primeros años juntos en España, Thiago y Rodrigo jugaron en el club Ureca. Luego, el hijo de Mazinho fichó por el Barcelona, donde debutó en 2009, y el de Adalberto se quedó en el Celta, de donde pasó al filial del Real Madrid.

Para Thiago, actual centrocampista del Bayern Munich, la identificación con la selección española fue casi natural. Desde 2007, comenzó a jugar en las categorías juveniles nacionales y en 2011 debutó en el primer equipo. No pudo disputar el Mundial de Brasil 2014 por estar lesionado.

El hermano de Thiago, Rafael, también integró los planteles juveniles de “La Roja”. Sin embargo, a la hora de dar el salto a la selección mayor, se decidió por Brasil. “Siempre me sentí más brasileño que mi hermano”, dijo en 2012.

Rodrigo, a su vez, fue convocado para la selección española sub-19 en 2009 y en 2014, gracias a su buen presente en el Benfica, recibió su primera citación a la mayor. Ahora es una de las principales figuras del Valencia y se ganó su lugar en Rusia relegando a Álvaro Morata.

En una entrevista realizada por el sitio “GloboEsporte” en mayo, Mazinho reveló que, por su hijo, hinchará por España en el Mundial. Adalberto, en cambio, prefirió no responder la pregunta.

El caso de Diego Costa fue diferente, por la polémica que provocó su naturalización, en 2014, para jugar el Mundial de Brasil por España. Nacido en Sergipe, en el litoral norteño del gigante sudamericano, el atacante rechazó la chance de representar a su país natal para vestir la camisa roja en aquella cita.

Antes, en 2013, Costa ya había vestido la “verde-amarela” en un partido ante Italia. Sin embargo, como el encuentro era amistoso, luego tuvo la oportunidad de jugar para España. Paradójicamente, su primer duelo con la selección ibérica fue también contra los italianos, en marzo de 2014.

La decisión le granjeó a Costa la animadversión del público brasileño, que lo abucheó en cada partido de la última Copa del Mundo. Tras un fructífero paso por el Chelsea, el atacante volvió este año al Atlético Madrid y tendrá ahora su segunda chance mundialista, tras haber quedado eliminado en primera ronda en 2014.

“Me encantaría jugar la final de la Copa contra Brasil. Sería muy bonito”, afirmó hace unos días Costa, soñando con un hipotético choque entre sus dos países.

Así, con dos amigos de la infancia y un tercer invitado que eligió la paella antes que la “feijoada”, España tendrá un muy importante aporte brasileño en el próximo Mundial. Si se empieza a escuchar samba en Sochi o en Kazán, tal vez sea señal de que “la Roja” está avanzando.

DPA/Fernando Duclos

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