Zidane, mito como jugador y leyenda como entrenador

El técnico francés Zinedine Zidane (der.) habla en rueda de prensa el 31/05/2018 en Madrid, España. Zidane anunció por sorpresa su dimisión como entrenador del Real Madrid apenas cinco días después de ganar su tercera Liga de Campeones consecutiva con el equipo blanco, una decisión que atribuyó a “un desgaste natural”. (Foto: Gtres/gtres/dpa)

Madrid, 31 may .- Zinedine Zidane se convirtió en mito como futbolista del Real Madrid y hoy, en su adiós como técnico blanco, se fue como leyenda de los banquillos.

Nadie podía pensar en una despedida tan abrupta apenas cinco días después de conquistar una nueva Liga de Campeones. Pero Zidane decidió dar un paso al costado argumentando “un desgaste natural”. Es esa erosión desmesurada que provoca un banquillo como el del Real Madrid.

“Es el momento para todos. Para mí, para la plantilla, para el club. Un cambio es necesario para seguir ganando, no es más que eso”, manifestó Zidane en rueda de prensa.

Zidane llegó al Real Madrid el 4 de enero de 2016 en sustitución de Rafa Benítez y pocos pudieron presagiar que cambiaría la historia moderna del club blanco, que bajo su mando conquistó tres Ligas de Campeones, una Liga española, dos Mundiales de Clubes, dos Supercopas de Europa y una Supercopa de España.

Ningún entrenador hizo tanto en tan poco tiempo. Al menos, a efectos estadísticos. Porque nadie puede presumir de ganar tres Ligas de Campeones en dos años y medio, el tiempo que tardó Zidane en sacar al Real Madrid del hoyo y transportarlo hacia los cielos.

Aquel equipo, aquel club, era un manicominio en enero de 2016. Su presidente, Florentino Pérez, estaba contra las cuerdas después de la errática decisión de fichar a Benítez como sustituto de Carlo Ancelotti, querido por hinchas y vestuario, mientras dirigente y equipo comenzaban a acostumbrarse a los abucheos en el Santiago Bernabéu.

Zidane fue su solución, su anestésico. Pérez recurrió a un mito para el madridismo y para él mismo. Y lo que pareció una huida hacia adelante se convirtió finalmente en un camino recto hacia el éxito. El mayor en la historia moderna no sólo del Real Madrid, sino del fútbol mundial.

Cuando asumió el reto, el técnico francés apenas llevaba dos temporadas como entrenador del segundo equipo del Real Madrid. Y con unos resultados poco más que discretos. Además, no tenía experiencia como entrenador de elite y su aprendizaje consistía en un año al lado de Ancelotti. Pero ocurrió lo impensado y su discurso interesó al vestuario. Los resultados también mejoraron a velocidad de vértigo.

El resto es historia: tres Ligas de Campeones, una Liga española, dos Mundiales de Clubes, dos Supercopas de Europa y una Supercopa de España. Ningún entrenador contemporáneo consiguió tanto consumiendo tan pocas páginas del calendario. Y en un club tan exigente como el Real Madrid.

Todavía hoy, muchos siguen dudando de su capacidad táctica, pero cuando lo escucha ni se molesta. “Puede ser”, dice. “Lo que yo tengo es pasión”, argumentaba hace una semana. Pero ésta se le acabó. Al menos para seguir como entrenador del Real Madrid.

Su herencia es la de un equipo profundamente ganador que, sin embargo, deberá afrontar ahora una reconstrucción. Probablemente en el vestuario y seguro en el banquillo.

El francés dejó todo un “regalo” a su sucesor, que asumirá el mando de un equipo con tres Ligas de Campeones consecutivas. También un estilo, una forma de gobernar egos realmente insuperable. En dos años y medio, Zidane pasó de ser un entrenador bajo sospecha a una leyenda de los banquillos. Una historia única en el fútbol mundial.

DPA/Alberto Bravo

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