Mundial, fiesta de hombres, en la que al final se asomaron mujeres

Varias integrantes del grupo Pussy Riot salen tras ser liberadas de una comisaría de policia del distrito Adler de Sochi, Rusia. (EFE/Archivo)

Buenos Aires, 17 jul .- Todo parecía haber salido perfecto. Francia y Croacia estaban jugando la final del Mundial de fútbol en Moscú. El presidente ruso, Vladimir Putin, y el de la FIFA, Gianni Infatino, sonreían desde las gradas con la satisfacción del deber cumplido. Pero entonces, en el minuto 52, cuatro personas ingresaron a la cancha.

Fueron apenas unos segundos los que se pudieron ver por televisión en todo el mundo, pero el mensaje llegó: Pussy Riot, un colectivo punk y feminista ya conocido por acciones anteriores contra el Kremlin, protestó de esa manera contra las violaciones a los derechos humanos en Rusia.

Los cuatro integrantes de Pussy Riot -tres mujeres y un hombre- se presentaron en la cancha vestidos con pantalones azules y camisa blanca, en lo que al parecer eran viejos uniformes policiales rusos. Fueron sacados de inmediato por las fuerzas de seguridad. Pero imágenes de una de las chicas chocando sonriente las manos con el astro francés Kylian Mbappé dieron la vuelta al mundo.

En el texto publicado poco después en redes sociales, las Pussy Riot reclamaron que se detenga la violencia policial en Rusia, que sean liberados los presos políticos y que se permita la competencia política en el país, entre otras reivindicaciones. Nadie antes había osado desafiar a Putin de esa manera durante el Mundial. Los cuatro fueron condenados este lunes a 15 días de arresto.

La final también contó con presencia femenina en otros dos puestos poco habituales. La presidenta de Croacia, Kolinda Grabar-Kitarovic, primera mujer en ese cargo, destacó entre Putin, Infantino y el presidente francés, Emmanuel Macron, en la ceremonia de entrega de premios, saludando efusivamente a ganadores y perdedores sin perder la sonrisa bajo una lluvia intensa.

Croacia, que se perdió la posibilidad de alzarse con su primera Copa del Mundo, fue además el único equipo de este Mundial que contó con una mujer en el banquillo: Iva Olivari es mánager de la selección croata desde 2012.

Por lo demás, la revolución que las mujeres protagonizan en gran parte del mundo, con presencia masiva en las calles, por ejemplo, de España y Argentina, y el movimiento #MeToo destrozando los cimientos del patriarcado desde la industria del espectáculo, no alcanzó aún la fiesta del fútbol, aunque las mujeres fueron haciendo oír su voz a lo largo del torneo.

El juego de hombres para hombres siguió manejando costumbres machistas y sexistas dentro y fuera de la cancha, aunque la novedad fue la visibilización y el repudio que recibieron muchas de esas acciones en redes sociales.

Así, tanto los videos de hinchas ridiculizando a jóvenes rusas haciéndoles repetir obscenidades en sus idiomas como los acosos en vivo de los que fueron víctimas varias periodistas fueron ampliamente condenados.

Tanto que la FIFA tuvo que reaccionar. A algunos autores de videos sexistas les impidió acceder a los estadios y, pocos días antes de la final, pidió a las cadenas de televisión que no enfoquen a mujeres “atractivas” en las gradas en los partidos que quedaban para evitar la cosificación y las conductas sexistas.

Argentina destacó en la previa del Mundial con un manual difundido por la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) que incluía consejos para seducir rusas. La entidad tuvo que corregirlo a causa de la indignación que desató. También hubo polémica cuando la nueva camiseta de la selección argentina fue presentada por modelos en vez de por las integrantes del equipo femenino.

Las mujeres rusas, a su vez, protagonizaron su propia rebelión estos días luego de que se hicieran fuertes las críticas a quienes salían con extranjeros.

El diario sensacionalista “Moskovski Komsomolez” llegó a publicar un texto del escritor Platon Bessedin titulado “Tiempo de putas”. “Criamos una generación de putas, que están dispuestas a abrir las piernas ante los primeros sonidos extranjeros”, criticó el autor.

Y la presidenta de la comisión de familia de la Duma estatal, Tamara Pletniova, advirtió a las mujeres que no tuvieran sexo con extranjeros y mucho menos hijos.

Sin embargo, con el correr de las semanas empezó la resistencia. VKontakte, el “Facebook ruso”, amenazó con cerrar grupos con comentarios misóginos o racistas. Y muchas mujeres rusas pidieron la palabra: “Di NO a los hombres rusos”, recomedó la bloguera Lena Miro a sus lectoras. “Rusia es un país con hombres feos a los que les va bien y mujeres bellas a las que les va mal”.

La edición rusa de la revista “Cosmopolitan” incluso llegó a la conclusión de que el fútbol no fue lo más importante en el Mundial, sino que: “Se descubrió que las mujeres también son personas y que pueden tener sexo por placer y no sólo para generar alegrías a muchachotes rusos”.

¿Cómo seguirá todo en Qatar 2022, un país árabe musulmán donde las mujeres sólo salen tapadas de la cabeza a los pies? La respuesta deberá esperar otros cuatro años.

DPA / Claudia Regina Martínez

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