Minas Gerais apuesta a su tradición y diversidad para atraer turistas en el Mundial

Registro de la Ciudad Administrativa, sede del gobierno estatal, en Belo Horizonte, capital de Minas Gerais (Brasil). (EFE)
Registro de la Ciudad Administrativa, sede del gobierno estatal, en Belo Horizonte, capital de Minas Gerais (Brasil). (EFE)

Belo Horizonte (Brasil), 9 feb (EFE).- El estado de Minas Gerais, cuya capital, Belo Horizonte, será una de las doce sedes del Mundial de fútbol 2014, echará mano de su tradición y diversidad cultural para atraer visitantes extranjeros y nacionales antes, durante y después del torneo.

Con el estadio Mineirao, en Belo Horizonte, como terreno de juego de seis partidos del Mundial, Minas Gerais será además el cuartel general de tres selecciones participantes: Argentina y Chile, que se hospedarán en el centro de entrenamientos de la capital, y Uruguay, que buscará tranquilidad en Sete Lagoas, en la región metropolitana.

El estado prevé la visita de unos 150.000 turistas durante la celebración del mayor evento futbolístico del Mundo, que se realizará entre junio y julio de 2014, según los datos preliminares de la secretaría de Turismo y Deportes del estado.
Las autoridades de Minas Gerais esperan invasión de latinoamericanos durante la copa debido a la expectativa de un gran número de hinchas de las tres selecciones hospedadas en el estado.

“Esperamos alrededor de 20.000 argentinos, entre 5.000 y 10.000 chilenos y también entre 5.000 y 10.000 uruguayos. Imaginamos que eso puede variar dependiendo del desempeño de las selecciones”, afirmó el secretario de Turismo y Deportes del estado, Tiago Lacerda.

Durante el torneo, los turistas nacionales e internacionales – en total, el Gobierno prevé 2 millones de brasileños en tránsito por el país -, no sólo podrán disfrutar de buenas dosis de fútbol, sino que tendrán además diversas opciones de ocio y entretenimiento en una de las regiones con más tradición y preservación de su cultura.

La propia capital, conocida históricamente por su consolidado turismo de negocios, tendrá la oportunidad de demostrar a los visitantes su inigualable hospitalidad, su rica gastronomía y el gusto por la vida nocturna.

“No tenemos mar, entonces vamos para el bar”, acostumbra a decir el ciudadano minero, quien acostumbra a alardear de la vocación gastronómica y bohemia de la ciudad.

El Mercado Municipal, situado en el centro de la capital, ofrece un amplio abanico de opciones culinarias, siempre generosas, y una gran diversidad de cachaças, ingrediente principal de la caipirinha, y cervezas artesanales, orgullo de los mineros.

Pero no todo es ocio. A poca distancia, el turista puede encontrarse de lleno con la naturaleza en el Parque da Serra do Curral o sumergirse en la vida cultural de la ciudad gracias a un circuito creado alrededor de la Plaza de la Libertad.

El tour, creado hace cuatro años, cuenta con diez museos y espacios establecidos, y cuatro pendientes de inauguración, que lo convierten en el mayor complejo cultural del país.

El circuito está compuesto por antiguas secretarías del Gobierno, transformadas hoy en museos, que fueron transferidas al norte de la capital. El nuevo centro de poder de Minas Gerais, también se convirtió en atracción, ya que fue diseñado por el arquitecto brasileño Oscar Niemeyer.

Inaugurado en marzo de 2010, el local alberga el Palacio Tiradentes, sede del Gobierno regional y dos secretarias de estado, todo ello cercado por un lago que en determinados momentos del día refleja los edificios, sin sus pilares, creando un efecto de levitación.

No solo Belo Horizonte guarda tesoros del pasado. Algunas de sus ciudades vecinas esconden joyas que merecen la visita del turista, como el Museo de Inhotim, en la localidad de Brumadinho, donde se encuentra uno de los más relevantes acervos de arte contemporáneo del mundo, así como una colección botánica que reúne especies raras y de todos los continentes.

El municipio, situado a 96 kilómetros de la capital, fue la primera ciudad brasileña es ser considerada Patrimonio Histórico y Cultural de la Humanidad en 1980 por la Organización de las Naciones Unidas den Educación, Ciencia y Cultura.

En la ruta, el visitante tampoco puede dejar de lado el turismo futbolístico. El estadio Mineirao, uno de los templos del fútbol brasileño, ganó un museo en el que se muestra la historia del deporte, los detalles de los clubes de Minas Gerais, entre otras atracciones.

El local, no obstante, permanece cerrado al público los lunes y los días de juego.

Cuando comience a rodar el balón en junio, los que quieran saborear el clima del Mundial en Belo Horizonte, pero no tengan ingresos, podrán acompañar los partidos en los diversos bares que inundan los barrios de Savassi y Santa Teresa, regiones de la capital que hierven casi a diario.

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