Messi y Argentina, la hora de la verdad frente a Islandia

Messi domina el balon en la practica de Argentina. (Twitter)

Moscú, 15 jun .- Sin el cartel de favorita pero con un Lionel Messi decidido a romper pronósticos, la selección argentina de fútbol debutará mañana en el Mundial de Rusia ante la novata Islandia en Moscú.

El conjunto finalista en Brasil 2014 llega a la cita en el estadio Spartak golpeado por un difícil proceso clasificatorio y polémicas de todo tipo, por lo que el encuentro del sábado se presenta como una auténtica prueba de fuego para la albiceleste. Un triunfo en el arranque del Grupo D ayudaría a recuperar confianza y descomprimir tensiones, pero un mal resultado dejaría al equipo de Jorge Sampaoli bajo máxima presión.

“No vamos como candidatos, hay mejores selecciones, pero tenemos un grupo de jugadores muy buenos y lo vamos a pelear”, anticipó el delantero del Barcelona, decidido a ponerse el equipo al hombro para conseguir lo que no pudo en los tres Mundiales anteriores.

Delante tendrá a una selección islandesa que debuta en el Mundial tras alcanzar los cuartos de la Eurocopa 2016 para sorpresa de todos y clasificarse con comodidad a Rusia. “Todos saben la capacidad que tiene Messi. Pero no tenemos miedo”, señaló el mediocampista Arnór Ingvi Traustason. “No tenemos nada para perder, además los sudamericanos siempre están bajo mucha presión”, añadió Alfred Finnbogason en Gelendzhik, antes del choque.

El conjunto vikingo, integrado por jugadores de altura y fortaleza física, se probará con una selección argentina que cuenta en general con futbolistas más bajos pero de una picardía innata. El capitán islandés, Aron Gunnarsson, está en duda porque se recupera de una operación en un tobillo. El mediocampista Gylfi Sigurdsson, una de sus figuras, llegaría a tiempo tras haber superado sus problemas físicos.

Argentina mostrará un marcado perfil ofensivo ante Islandia, fiel al estilo del seleccionador Jorge Sampaoli, en el que combinará un núcleo de los históricos jugadores que llegaron a la final en Brasil 2014 y algunos nombres nuevos. En el año que lleva al frente del combinado argentino, Sampaoli nunca repitió la misma formación en los once partidos que disputó.

Las lesiones marginaron a dos jugadores claves para el entrenador a poco del inicio del Mundial, el portero Sergio Romero y el volante Manuel Lanzini, a quien Sampaoli veía como el socio clave para Messi.

Probó cambios y se decidió por una defensa fuerte en la zaga central, laterales ofensivos y un doble cinco con mediocampistas de contención, Lucas Biglia y el veterano Javier Mascherano, quien hasta hace poco tenía ya un pie fuera del plantel nacional. En el ataque, Messi estará acompañado por Sergio Agüero como centrodelantero, en una gran apuesta a la recuperación del goleador del Manchester City, Ángel Di María por la izquierda y Maximiliano Meza por derecha.

En tanto, Wilfredo Caballero tendrá su debut mundialista en el arco albiceleste.

“Seguro nos vamos a encontrar un partido muy duro porque defienden muy en dos bloques, muy cerrados. Va a ser muy difícil entrarle por dentro y vamos a tener que usar todas las variantes posibles para atacarlos. Vamos a tener que usar todas nuestras armas”, anticipó Caballero. La clave será controlar la ansiedad y apelar a la paciencia, añadió el arquero suplente Nahuel Guzmán.

La selección argentina buscará renacer en Rusia, con el desafío de dejar fuera de la cancha la pesada mochila de tres finales consecutivas perdidas, la de Brasil 2014 y las de las Copas América 2015 y 2016.

Con pocos partidos de práctica, entre ellos la dolorosa derrota por 6-1 ante España en marzo (aunque sin Messi en juego), la apuesta de Sampaoli en el Mundial estará centrada en la genialidad del astro del Barcelona, su química con los jugadores que lo rodean, la experiencia de los históricos y la rebeldía de los nuevos.

Tras el debut con Islandia, la selección argentina se medirá el 21 de junio con Croacia en Nizhni Nóvgorod y el 26 cerrará ante Nigeria en San Petersburgo, en búsqueda de la clasificación a la fase eliminatoria.

Acostumbrado a las batallas difíciles y a pocos días de cumplir 31 años, Messi sabe que Rusia 2018 puede ser su último Mundial. Y aunque aseguró que “hacer un buen Mundial es estar entre los cuatro primeros”, la “Pulga” llegó a Moscú para levantar la Copa. “Es un deseo de todos los que venimos en esta última década. Lo sentimos como un deseo, no como una obligación”, afirmó.

DPA

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