Inglaterra y Suecia quieren viajar a las estrellas

Los jugadores de la selección inglesa Eric Dier y Ashley Young durante la practica. (Twitter)

Samara (Rusia), 6 jul .- Qué mejor que el Cosmos Arena de Samara, un moderno recinto que parece más una nave espacial que un estadio de fútbol, para que las selecciones de Inglaterra y Suecia busquen continuar mañana con su viaje a las estrellas.

Será un duelo por los cuartos de final del Mundial de Rusia, pero el sueño va mucho más lejos. En un torneo marcado por las sorpresas, el sector del cuadro -en semifinales tocarían Rusia o Croacia- ilusiona a ambos países con regresar a una final del mundo tras más de medio siglo.

Inglaterra, el país que inventó el fútbol, se refriega los ojos ante la posibilidad de que su eterna maldición llegue a su fin en Rusia. Ya ganó su primera serie de penales en un Mundial en el duelo de octavos de final ante Colombia, pero no puede permitirse que un tropiezo ante Suecia vuelva a despertar los fantasmas.

Campeona en 1966, Inglaterra sólo llegó dos veces a una semifinal del Mundial: el año en el que ganó el título en casa y en Italia 1990, cuando perdió ante Alemania en la penúltima ronda. Suecia fue finalista en el Mundial que organizó en 1958, cuando perdió ante Brasil en la definición, y en Estados Unidos 1994 sorprendió al llegar a semifinales.

Liderada por Harry Kane, el máximo goleador del Mundial con seis tantos, y con sus 23 jugadores militando en la poderosa Premier League, Inglaterra parte como favorita en Samara. Aunque la historia demuestra que los suecos no son un rival sencillo para los “Three Lions”.

“No tenemos un buen récord contra ellos”, recordó Gareth Southgate, el entrenador que transformó el escepticismo en ilusión en Inglaterra. Su país sólo venció a Suecia en dos de los últimos 15 enfrentamientos y en Mundiales igualaron las dos veces que se midieron, en 2002 y 2006.

“Creo que siempre los hemos subestimado. Tienen buenos futbolistas, una manera de jugar muy definida y es terriblemente difícil enfrentarlos”, recordó el seleccionador inglés.

De eso pueden dar fe países como Italia, Alemania o México, entre otros. El conjunto de Janne Anderson llegó a Rusia tras dar uno de los mayores golpes del fútbol en los últimos tiempos: dejó sin Mundial a Italia por primera vez en 60 años al vencerla en la repesca europea. Y en Rusia superó un duro grupo en el que tuvo rivales como Alemania y México.

Todo esto sin su máxima figura de los últimos años y tal vez de la historia del fútbol sueco, Zlatan Ibrahimovic, quien se retiró de la selección tras la Eurocopa de Francia 2016. Sin “Ibra”, Suecia se transformó en un equipo compacto, solidario y terriblemente competitivo. “Son mejores que la suma de las partes”, advirtió Southgate.

Suecia no tiene una figura descollante, pero se apoya en pilares como el zaguero y capitán Andreas Granqvist, autor de dos goles de penal en el torneo, y el mediocampista ofensivo Emil Forsberg, que anotó un espectacular tanto para el triunfo ante Suiza en los octavos de final. En la delantera, las referencias son Marcus Berg y Ola Toivonen. Curiosamente, y en espejo con Inglaterra, ninguno de sus 23 jugadores compite en la liga local.

Los nombres del equipo británico son más rutilantes. Southgate apostó por una nueva generación llena de talento, liderada por jugadores como Kane, Dele Alli y Raheem Sterling, John Stones o Kyle Walker, todos referencias en los grandes equipos de la Premier. Y, además, el equipo parece haber encontrado un arquero de garantía, como demostró Jordan Pickford con su actuación en los octavos de final ante Colombia.

Pero subestimar a los suecos sería un pecado mortal. “Alguien dijo que de 100 partidos, Inglaterra nos ganaría 99. Debe ser divertido que tengan tanta confianza en Inglaterra”, señaló Granqvist.

“Vamos a ver lo que sucede en el partido. Inglaterra es un buen equipo, pero sabemos que Suecia suele jugar bien contra ellos”, agregó el capitán.

El duelo se jugará el sábado a las 18:00 local (14:00 GMT) en el Cosmos Arena de Samara, una ciudad ubicada a orillas del Río Volga y emplazada a unos 1.000 kilómetros al sureste de Moscú que es considerada el corazón de la industria aeroespacial rusa. Todos los carteles oficiales del Mundial que adornan la calurosa y húmeda ciudad exhiben orgullosos un cohete en su logo.

Samara estuvo cerrada a los extranjeros durante la Unión Soviética, pero ahora se viste de gala para recibir su último y más importante partido del Mundial, que a partir de semifinales se concentrará en Moscú y San Petersburgo. A orillas del Volga, Inglaterra y Suecia esperan que la capital espacial rusa no los devuelva a tierra.

DPA/Tomás Rudich

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