HISTORIA. 19 momentos estelares (1/2). Un bello pasado

La Copa Mundial de la FIFA se ha disputado en 19 memorables ocasiones, la última en Sudáfrica, en 2010, torneo que ganó España. En la imagen, el portero y capitán español Iker Casillas (c) recibe del presidente de la FIFA, Joseph Blatter, el trofeo de campeones del mundo tras la victoria por 1-0 contra Holanda en la final del Mundial de Fútbol de Sudáfrica 2010, que las selecciones de Holanda y España jugaron en el estadio Soccer City de Johannesburgo, Sudáfrica, el 11 de julio de 2010. (EFE/LAVANDEIRA JR)
La Copa Mundial de la FIFA se ha disputado en 19 memorables ocasiones, la última en Sudáfrica, en 2010, torneo que ganó España. En la imagen, el portero y capitán español Iker Casillas (c) recibe del presidente de la FIFA, Joseph Blatter, el trofeo de campeones del mundo tras la victoria por 1-0 contra Holanda en la final del Mundial de Fútbol de Sudáfrica 2010, que las selecciones de Holanda y España jugaron en el estadio Soccer City de Johannesburgo, Sudáfrica, el 11 de julio de 2010. (EFE/LAVANDEIRA JR)

La vigésima edición del Mundial de fútbol se disputará en Brasil, del 12 de junio al 13 de julio, muy cerca de Uruguay, el lugar donde empezó esta bella historia de selecciones hace 84 años. Desde entonces ha tenido 19 memorables representaciones con la participación de las mayores figuras del balompié.

Un largo y brillante camino se inició el 13 de julio de 1930 en Uruguay. Ese fue el primer país en organizar la hoy denominada Copa Mundial de la FIFA, que recibió a trece selecciones (cuatro europeas, ocho latinoamericanas y un equipo representante de Estados Unidos), donde vencieron los anfitriones en una disputada final ante sus vecinos de Argentina. Este último partido, conocido como la “batalla del Río de la Plata”, supuso la primera piedra del torneo de selecciones más prestigioso del mundo.

Entre aquella y la última edición disputada en Sudáfrica en 2010, con el triunfo de la selección española, el Mundial de fútbol ha tenido 19 representaciones estelares, con 76 actores de excepción –las selecciones participantes, en Brasil debutará Bosnia-, y 2.208 excepcionales momentos que corresponden a los goles anotados en los 772 partidos disputados en sus fases finales.

Lo que comenzó como un torneo menor, actualmente se ha celebrado en cuatro continentes: Europa en diez ocasiones, América en siete y Asia y África, una vez. Ha tenido ocho selecciones ganadoras: Brasil en 5 ocasiones, Italia en 4, Alemania en 3, Uruguay y Argentina en 2, e Inglaterra, Francia y España, en una, y vive del equilibrio de fuerzas entre Europa (10 victorias) y América (9).

Este hecho refuerza la candidatura para alzarse con el triunfo el próximo Mundial de selecciones como Brasil, Argentina, Uruguay o Colombia, si se analiza que en las siete ocasiones que la Copa del Mundo se ha disputado en suelo americano el ganador ha salido del propio continente.

No fue el caso del Mundial de Suecia 1958, cuando Brasil se saltó esta máxima y ganó en Europa el primero de sus cinco títulos, con un joven de 17 años que respondía al nombre de Pelé y que representa la nómina de los mejores futbolistas de todos los tiempos que han participado en alguna de las citas mundialistas.

Como Maradona, Puskas, Beckenbauer, Cruyff, Kempes, Zidane, Bobby Charlton, Ronaldo, Ronaldinho y los miles de futbolistas de todo el mundo que han vivido esta inigualable experiencia, hasta terminar en el español Iker Casillas, el último en levantar la Copa del Mundo, en Sudáfrica 2010, un torneo que fue seguido por 3.200 millones de telespectadores, más del 46% de la población mundial, un dato que confirma la dimensión que ha logrado de este deporte.

TODO EMPEZÓ EN POCITOS.

Un ambiente muy diferente al vivido aquel 13 de julio de 1930 en el estadio Pocitos de Montevideo, cuando Francia y México disputaron el primer partido de la Copa del Mundo ante solo 1.000 espectadores. Para la historia han quedado los nombres del francés Lucien Laurent, autor del primer gol, y el portero mexicano Oscar Bonfiglio, que recibió el gol número uno del Mundial futbolístico.

También los del capitán uruguayo José Nasazzi, mejor jugador del torneo, y el argentino Guillermo Stábile, que acabó el torneo como máximo goleador (8 goles en cuatro partidos).

Ellos pusieron las bases de la Copa del Mundo que, cuatro años después, en 1934, se disputó en Italia, bajo el régimen de Benito Mussolini, y donde los también anfitriones alcanzaron el primero de los cuatro títulos máximos de los que actualmente presumen. Es la época del italiano “Peppino” Meazza y del entrenador Vittorio Pozzo, que repitieron triunfo en Francia 1938.

EL “MARACANAZO”.

La historia del Mundial de fútbol cuenta con numerosas páginas brillantes y una que no podía faltar es el “Maracanazo”, término definido tras el último partido del Mundial de Brasil en 1950, y que se resolvió con la victoria de Uruguay ante los anfitriones en un abarrotado estadio de Maracaná.

Un gol de Friaça hizo enloquecer a todo Maracaná. El triunfo brasileño parecía cercano, pero la alegría no duró demasiado: un desborde de Ghiggia fue capturado por Schiaffino, que derrotó a Barbosa. Más tarde, otra vez Ghiggia dispara y el balón se cuela entre los dedos del arquero local. Al final 2 a 1. Uruguay se proclamó campeón por segunda vez. Nadie ni nada pudo consolar a los brasileños, un dolor que aún perdura.

Otro hecho destacado en la historia mundialista se vivió cuatro años después, en Suiza´54, cuando, por primera vez, algunos partidos fueron televisados en directo para Europa, incluido la victoria de Alemania ante la Hungría de Puskas y Kocsis.

LA PRIMERA DE LOS PENTACAMPEONES.

El auge y proyección del Mundial no tuvo mejor exponente que la aparición de un joven brasileño de 17 años que lideró a su selección en el primero de los cinco títulos mundiales que actualmente ostentan la “verdeamarella”.

Pelé sorprendió al mundo entero en Suecia´58 con un equipo que, a la larga, ocuparía páginas de oro en la historia del fútbol. El portero Gilmar, los defensas Djalma Santos, Nilton Santos y Bellini, los centrocampistas Zagallo, Vavá y Didí, el escurridizo Garrincha, además del joven Pelé.

Una selección que ensombreció la gesta del francés Just Fontaine, que marcó 13 goles en el torneo, una cifra que aún se mantiene vigente. “Messi podrá ser el único que pueda anotar igual que yo trece goles en un Mundial”, declaró Fontaine en 2012, en una visita a México.

Más pobre en cuanto a goles fue el Mundial de Chile en 1962, recordado por la violencia que emplearon algunas selecciones y un nuevo triunfo de Brasil, con Pelé lesionado pero con Garrincha, Vavá y Didí como estrellas.

El dominio de los brasileños no tuvo reflejo en Inglaterra´66, donde los anfitriones, con Bobby Charlton al frente, lograron su único título mundial tras una apasionante final ante la Alemania de Beckenbauer, con el gol más polémico de la historia de la Copa del Mundo. Todavía hoy se discute si el llamado “gol de Wembley”, de Geoff Hurst, entró en la portería alemana. El máximo goleador de aquel torneo fue el portugués Eusebio, fallecido recientemente.

Otra memorable final, esta vez sin polémica, se vivió en el estadio Azteca de México, el 21 de junio de 1970, con el incuestionable triunfo de Brasil, una selección considerada por muchos entendidos como la mejor de todos los tiempos. La victoria ante Italia (4-1) fue lograda por un once (Felix, Carlos Alberto, Brito, Piazza, Everaldo, Clodoaldo, Gerson, Rivelino, Jairzinho, Tostao, Pele) que permanece con letras mayúsculas en la historia brasileña y que cerró el ciclo de Pelé (cuatro participaciones y tres títulos) en la Copa del Mundo.

El relevo de Pelé lo tomaron los alemanes Beckenbauer y Muller, y el holandés Cruyff en la edición de Alemania´74; mientras que el argentino Kempes será recordado siempre por su gran papel en 1978. En ambos torneos el triunfo fue para los anfitriones, una situación que no se repitió en 1982, cuando los españoles no pudieron con la presión de organizar por primera vez un torneo mundialista.

Los españoles decepcionaron en el primer mundial de Diego Armando Maradona y con la participación de 24 selecciones, ganado por una Italia que en la primera fase empató sus tres partidos pero que luego derrotó a Argentina, Brasil, Polonia y Alemania. Los Rossi, Zoff, Gentile, Cabrini, Scirea, Tardelli, Conti y compañía, dirigidos por el veterano Enzo Bearzot, hicieron historia.

Como lo hizo Maradona en el mismo escenario en el que Pelé conquistó su tercer título mundial. Para el argentino fue el primero, pero entre ambos queda el vínculo de haber ganado una Copa del Mundo en el estadio Azteca de México D.F.

En 1986, el “Pelusa” llevó a Argentina a conquistar su segundo Mundial y fue el protagonista de dos de los goles más famosos de la historia del máximo campeonato por selecciones : uno lo marcó con la mano; el segundo, regateó a medio equipo inglés antes de batir al guardameta Shilton.

LOS MUNDIALES DE LOS NOVENTA.

Aquella alegría y júbilo de Maradona se transformaron en lágrimas cuatro años más tarde, en Italia´90, cuando el argentino lloró desconsoladamente en el estadio Olímpico de Roma tras perder en la final ante Alemania.

Los alemanes, sin gran brillo, se llevaron el título, el tercero en su historia, que igualaba a los entonces obtenidos por Brasil e Italia. Las claves del equipo de Beckenbauer, que emulaba al brasileño Zagallo (jugador en Suecia´58 y entrenador en México´70) como campeón del mundo como jugador y entrenador, fueron una defensa sólida, un mediocampo casi exquisito en los pies de Matthaeus, Littbarski y el acople de Brehme, y una delantera despiadada con Klinsmann y Voeller.

Tan potente como la formada por Romario y Bebeto en el primer mundial que organizaba Estados Unidos, en 1994, lugar donde los brasileños se hicieron con su cuarto título mundial, en la primera final que se decidía en la tanda de penaltis. Pero el tetracampeonato de los brasileños se vio empañado por el positivo de Diego Armando Maradona, poco después de marcar su último gol en un Mundial, frente a Grecia. “Me cortaron las piernas”, llegó a decir el astro argentino.

El último mundial del siglo XX, Francia´98, trajo importantes novedades, como el aumento a 32 selecciones participantes y el “gol de oro”, que se implantó para evitar una final tan aburrida como la de Estados Unidos 1994.

En esta ocasión, la final sólo tuvo el color azul de los franceses, liderados por un genial Zinedine Zidane, autor de dos de los tres goles con los que derrotaron a Brasil, que no encontraron al mejor Ronaldo en aquel partido.

Juan A. Medina.

EFE REPORTAJES

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