Fiesta por regreso del Perú a un Mundial se apaga pronto

Los jugadores de la seleccion peruana le dan su apoyo a Christian Cueva. (Twitter)

Lima, 16 jun .- Apenas una hora después de terminado el partido que Perú perdió por 1-0 con Dinamarca en el Mundial de fútbol de Rusia 2018, el parque Kennedy, tradicional escenario de celebraciones en Lima, lucía vacío.

Con caras largas, gente llegada de distintos puntos de Lima se alejó pronto, unos esperanzados en que la situación se revierta, otros decepionados y, los menos, profiriendo insultos.

Era el partido más importante para el Perú en 36 años. El regreso a un Mundial y ante un rival que, aunque respetable, no se consideraba imposible. Por eso, desde temprano el Kennedy y otros puntos estratégicos se colmaron de gente vestida y pintada de blanco y rojo.

El entusiasmo ante las pantallas gigantes comenzó a decaer en el minuto 43, cuando Christian Cueva, uno de los ídolos del equipo y habitualmente infalible en los penales, tiró muy alto el que le dieron tras una falta cometida contra él mismo.

En el segundo tiempo, llegaron el gol danés y la decepción. Los peruanos porfiaron por el empate, pero no lo lograron ni siquiera con el ingreso de su delantero estelar Paolo Guerrero, quien, faltó de ritmo de competencia, no arrancó de titular.

El final del partido fue el inicio de un éxodo masivo y mayoritariamente silencioso de retorno a las casas. Apenas algunos jóvenes bullangueros se quedaron un tiempo más para apoyar a un equipo que, independientemente de lo que haga en Rusia, marcó historia al ponerle fin a 36 años de ausencia.

“Se perdió con dignidad”, tituló el diario “La República” online. Una tendencia que fue la predominante en los comentarios. No hubo mayores reproches ni para Cueva, ni para los pases que se erraron o los remates que se desviaron, menos para el arquero Pedro Gallese, que nada podía hacer en el gol del minuto 58.

“Esto es solo el comienzo. Iremos mejorando”, le dijo a dpa una joven de unos 25 años que, vestida con la camiseta de Guerrero, no paraba de bailar. “Ya fuimos (ya no hay nada que hacer)”, le refutó su pareja con el rostro desencajado y con la camiseta ya cubierta por la campera contra el frío.

Según las cuentas peruanas, el partido decisivo era hoy. Francia, suponen, se clasificará con seguridad a octavos por el Grupo C, mientras que Australia, especulan, no tiene opción. Así, en teoría, el segundo cupo saldría de la disputa con Dinamarca.

Imposible medirlo, pero conocedores coinciden en que el Perú es uno de los más aficionados al fútbol entre todos los países que llevan o llevaban mucho tiempo sin Mundial. El fútbol no solo es el deporte nacional, sino que es casi exclusivo, porque apenas al vóleibol fenemino también genera pasiones.

Y la clasificación henchía de orgullo sobre todo a los menores de 40 años, que o no habían nacido antes de España 1982 o estaban tan pequeños que no tienen ningún recuerdo.

El equipo del argentino Ricardo Gareca -hacía quien no había ningún crítica, ni siquiera por sentar a Guerrero en el banco de suplentes- recuperó el autoestima nacional. En la publicidad por el Día del Padre, que se celebra mañana, son monopólicas las caras de los jugadores.

Pero el Perú es emocionalmente de vaivenes. Hoy hubo tristeza y eso se remontará si los resultados son buenos en adelante. Pero no se puede descartar que estos jugadores, juntados en principio más con miras en Qatar 2022, pasen de héroes a villanos.

DPA/Gonzalo Ruiz Tovar

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