El mundo es un balón, fútbol sin fronteras

Los capitanes de Hungria y Alemania, Ferenc Puskas y Fritz Walter, se saludan e intercambian banderines antes de comenzar la final del Campeonato del Mundo disputado en Suiza en 1954. (EFE/Archivo)
Los capitanes de Hungria y Alemania, Ferenc Puskas y Fritz Walter, se saludan e intercambian banderines antes de comenzar la final del Campeonato del Mundo disputado en Suiza en 1954. (EFE/Archivo)

El fútbol ocupa un lugar preponderante en diversas culturas y se convierte en un escenario para la exposición de virtudes y defectos de las sociedades que representa, un reflejo. Hoy como nunca el mundial encuentra un sentido de pertenencia totalmente globalizado.

La Copa del Mundo reunirá equipos de 32 países y cinco continentes, la realidad es que las naciones representadas podrían llegar hasta el medio centenar si consideramos el país de nacimiento de algunos jugadores en las prelistas mundialistas.

Países que se quedaron en la puerta de la clasificación como Suecia o Islandia tendrán al menos un elemento con dichos pasaportes en competencia. Otros sin mayor tradición en el balompié como Nicaragua o Haití también contarán con algún protagonista.

Los desplazamientos sociales, flujos migratorios o la búsqueda de un mejor entorno profesional han situado un gran número de jugadores con la posibilidad de participar por dos o más naciones en competencias internacionales.

Partamos entonces de tres premisas: futbolistas que pese a su origen distinto han decidido jugar por el país en el que han nacido, aquellos que prefieren representar al país de su ascendencia y finalmente los que han decidido jugar por la nación que los acogió en su actividad profesional.

Antecedentes

Luis Monti subcampeón en la primera copa allá por 1930 no solo fue el primer goleador en un mundial con la albiceleste argentina. Cuatro años después alineó con Italia y consiguió el título.

Ferenc Puskas jugó por Hungría en 1954 y para España en 1962. José Santamaría vistió la celeste uruguaya en 1954 y la roja española en 1962. El brasileño Mazzola fue campeón en 1958 a lado de un joven Pelé y actuó para Italia en 1962.

En 2004 la FIFA amplió las reglas de elegibilidad para selecciones como reacción contra los países de medio oriente que naturalizaban extranjeros para jugar por su país. Hasta entonces para cambiar de camiseta nacional solo se respetaban aspectos geopolíticos.

Es el caso de las figuras yugoslavas Dragan Stojkovic, Robert Prosineski y Davor Sucker quienes jugaron el mundial de Italia 1990. Posteriormente en 1998 el primero representó a Serbia y Montenegro y los otros a Croacia.

Dejan Stankovic escribió su nombre en la historia por disputar tres mundiales con distintos países: Yugoslavia en Italia 1990, Serbia y Montenegro en Francia 1998 y finalmente Serbia en Alemania 2006.

Los artículos 17o y 18o de la FIFA contemplan las condiciones que deben cumplirse para que un jugador adquiera una nueva nacionalidad, haciéndose específicas en 2009 cuando se eliminan restricciones para que jugadores cambien de federación desde categorías inferiores.

Alexander Zahavi oriundo de Los Ángeles, EEUU representó a Portugal hasta el Sub-19, luego jugó con Estados Unidos en el Sub-20 y finalmente a nivel mayor con Israel.

La legión extranjera

Para Brasil 2014 hay 96 jugadores en las prelistas mundialistas que no han nacido en el país que representarían. Figuras como Miroslav Klose el “polaco” que podría ser el máximo goleador en la historia de los mundiales o el argentino Gonzalo Higuaín nacido en Brest, Francia.

Además del “Pipita”, Francia podría llegar a tener hasta 54 jugadores nacidos en su territorio durante la competencia: 32 repartidos entre varios países principalmente africanos y 22 “blues”. Descontemos a Patrice Evra -uno de sus capitanes- nacido en Dakar, Senegal.

De esos 54 jugadores Argelia ha colocado en su prelista a 19 elementos nacidos en territorio francés incluidas sus estrellas Sofiane Feghouli, mediocampista del Valencia y Saphir Taider del Inter de Milán.

Alemania otro país receptor de emigrantes más allá de los elegidos para representar a “Die Mannschaft”, tendrá en el mundial a los “Klinsmann Boys” de Estados Unidos: John Brooks, Fabian Johnson y Jarmaine Jones nacidos en Alemania además de Julian Green y Kyle Beckerman de origen teutón.

Daniel Davari portero de Irán o los defensas cameruneses Joel Matip y Maxim Choupo-Motig son otros “alemanes” que estarán en la justa. No olvidemos al medio ofensivo Kevin Prince-Boateng jugador nacido en Berlín que alineará por Ghana.

Curiosamente el medio hermano de Kevin, Jérome Boateng aparece en la lista alemana para disputar Brasil 2014. Hace cuatro años escribieron un capítulo insólito en la historia de los mundiales al disputar un partido en primera ronda como rivales.

Ante la posibilidad de jugar la copa algunos futbolistas brasileños eligieron representar al país con el que al menos en principio entablaron un vínculo profesional: Pepe (Portugal) y Diego Costa (España) son los más conocidos pero Sammir y Eduardo lo harán con Croacia.

Argentina otro de los grandes exportadores de talento podría tener en Brasil 2014 a Gabriel Paletta jugando en la zaga italiana o a los chilenos Pablo Hernández, Gustavo Canales o al enganche Matías Fernández si se recupera de su lesión.

Chile tiene en su lista más casos: Jorge Valdivia nació en Caracas, Venezuela; Marcos González en Río de Janeiro, Brasil y Miiko Albornoz en Estocolmo, Suecia. Jean Beausejour zurdo de origen haitiano formaría una notable delantera para la isla caribeña si la complementara Jozy Altidore quien jugará para EEUU.

Manteniendo el reflector en Concacaf resulta que Canadá también “jugará el mundial”. Jonathan de Guzmán nació en Toronto pero representará a Países Bajos. Asmir Begovic el portero titular bosnio incluso jugó el Mundial Sub-20 del 2007 con el país de la hoja de maple.

Las Guerras Yugoslavas tuvieron un gran impacto migratorio en Europa tomemos a la antípoda Suiza como ejemplo. Por los helvéticos jugarán Blerim Dzemaili (macedonio), Valon Behrami y Xherdan Shaqiri (kosovares) mientras que Izet Hajrovic e Ivan Rakitic nacidos en Suiza representarán a Bosnia-Herzegovina y Croacia respectivamente.

Durante las eliminatorias europeas para Brasil 2014 el protagonista fue Adnan Januzaj si bien optó por Bélgica, pudo jugar por la nacionalidad de sus padres Albania o Kosovo, por la de sus abuelos Serbia o Turquía, o por Inglaterra ya que su residencia de cinco años en Manchester lo hacía elegible.

Flujos migratorios sociales hacen que Turquía tenga en Mesut Özil, Sami Khedira (Alemania) o Gökhan Inler (Suiza) algún consuelo mundialista. En Grecia estarán el checo Loukas Vyntra y el albanés Panagiotis Kone. Raheem Sterliing nació en Jamaica pero jugará por Inglaterra.

Motivos semejantes hacen que Miguel Ponce estadounidense juegue por México o que Oscar Duarte (Nicaragua) represente a Costa Rica. Steve Mandanda congoleño es ídolo de Francia. Nani y Gelson Fernandes caboverdianos vestirán la camiseta portuguesa y la suiza.

Otros elementos globalizados son Mike Havenaar un holandés de cepa, es el delantero distinto en el rápido y dinámico equipo japonés. Noruega tendrá en Mikkel Diskerud (EEUU), Larsen Kwarsaey (Ghana) y Mathis Bolly (Costa de Marfil) una digna representación.

El gran colofón lo representa el caso de Steven Beitashour un iraní-estadounidense que supera cualquier conflicto ideológico. La realidad supera cualquier ficción y le conocen en San José, California como “Stevie” mientras es apodado “Beita” por sus compañeros en el seno del aguerrido equipo persa, fútbol sin fronteras.

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