Diego Costa y un derbi para “rebelarse”

El delantero hispanobrasileño del Atlético de Madrid Diego Costa, durante un entrenamiento.- EFE/ Rodrigo Jiménez /Archivo

Madrid, 27 sep .- “Diego Costa tiene un desafío individual: rebelarse ante una situación que no es habitual en un futbolista como el”, decía el pasado martes Diego Simeone del delantero, indiscutible para el entrenador, inédito en la portería rival hasta el gol del miércoles al Mallorca y aún con esa ‘rebelión’ pendiente.

Su tanto en el estadio de Son Moix, el primero de la temporada para el ariete, fulmina la frustración, supone un impulso, fue determinante para el triunfo de su equipo, como se espera de un atacante del nivel del internacional español… ¿Pero es un punto de inflexión para él? Es la pregunta que surge rumbo al derbi.

No hay mejor verificación para un delantero que el duelo contra el conjunto blanco, en este caso el ‘eterno’ rival, y no hay mejor adversario en esta segunda etapa para Diego Costa que el Real Madrid, que ha sufrido dos de los mejores encuentros del ’19’ desde su vuelta a Madrid después de sus tres ejercicios en el Chelsea.

Del primero hace poco más de un año, con aquella impresionante puesta en escena del atacante de Lagarto, en Brasil, en la Supercopa de Europa frente a él en Tallín, cuando lideró a su equipo de forma crucial. Sin él, sin ninguna duda, aquel título, el último hasta ahora de la era Diego Simeone, había sido imposible sin matices.

Porque suyos fueron el primer gol, al primer minuto, y el segundo, el que rescató al Atlético de una derrota que entonces parecía cercana y provocó una prórroga de la que luego salió vencedor, con tantos de Saúl Ñíguez y Koke Resurrección para agarrar su tercera Supercopa de Europa, la segunda de la era Simeone.

También porque fue un líder pleno de potencia, ambición, voracidad e intensidad, cuatro de las cualidades que sobresalen en un jugador como él, aparte de la definición y la capacidad goleadora, en las que ha sufrido constantes altibajos desde su regreso al Atlético, pero que demostró de nuevo el 27 de julio.

En Estados Unidos, de nuevo contra el Real Madrid, una de las victorias más sonoras de ésta y muchas otras pretemporadas llevó la firma de muchos, pero sobre todo de Diego Costa, que le marcó cuatro goles al equipo entrenado por Zinedine Zidane en la tormenta perfecta que descargó el conjunto rojiblanco sobre su oponente.

De todas las formas posibles batió a Thibaut Courtois, primero, y Keylor Navas después, con una demostración rotunda de eficacia. Primero con un derechazo que tocó en Sergio Ramos antes del primer minuto, después con otro tiro antes de la media hora, luego de penalti y, ya en el segundo acto, de vaselina en el uno contra uno. No terminó el partido. Fue expulsado por una acción con Carvajal.

Dos de esos goles se los sirvió Joao Félix, con el que de nuevo comparte delantera este sábado Diego Costa, aún muy necesitado, como su equipo, de goles, por más que este miércoles detuviera su sequía de este curso con su primera diana de la competición oficial al quinto encuentro, con un certero y oportuno cabezazo en Son Moix.

Un alivio para el atacante, que lo celebró con gesto serio, por la exigencia consigo mismo. Y para el Atlético y para Simeone, que había insistido en su confianza en el ariete, en su convicción de que volverá estar “en su mejor forma”, según dijo tras el 0-0 ante el Celta. “El equipo lo necesita muchísimo”, enfatizó aún más.

Han hablado y trabajado Costa y el cuerpo técnico “puntualmente en consecuencia de lo que él siente y ve” y el entrenador cree que “tiene que mejorar” para la reacción del atacante, que hasta Mallorca ni había marcado goles ni había tenido, sobre todo, apenas ninguna oportunidad para hacerlo en los cuatro duelos disputados.

No es nuevo que Diego Costa esté en el foco. Lo ha estado siempre desde que ganó la Liga con el Atlético en 2013-14, desde que se marchó a Inglaterra, o durante su estancia allí con el deseo insistente cada verano de recuperarlo para el club rojiblanco, y, aún más, a lo largo de una segunda etapa excesivamente irregular.

Desde su reestreno con el Atlético, en enero de 2017, ha anotado trece tantos en 49 partidos, siete en el primer semestre de 2017, cinco en 2018-19 y uno en el presente ejercicio. Una media de casi un gol cada cuatro choques; lejos de un ariete de su talla, que tiene ante sí este sábado un derbi para rebelarse.

EFE
Iñaki Dufour

Deja un comentario

Cerrar menú