Boca gana su tercera Libertadores un 21 de junio tras una sequía de 22 años

Fotografía de archivo del 3 de diciembre de 2000 del plantel del equipo argentino Boca Juniors con el trofeo de la Copa Intercontinental de Clubes, en el estadio La Bombonera en Buenos Aires (Argentina). EFE/Nancy Larios/Archivo

Bogotá, 2 nov .- La última vez había sido el Boca de Juan Carlos Lorenzo en noviembre de 1978 frente al Deportivo Cali colombiano. La última, entonces, fue con un 4-0 que le dio el bicampeonato de la Copa Libertadores a los xeneizes en la Bombonera.

Pero tras 22 años de sequía de títulos internacionales, el 21 de junio de 2000 el equipo de Carlos Bianchi lo logró de nuevo.

Fueron dos décadas de pocos logros y muchas derrotas hasta que llegó ´’el Virrey’ Bianchi en 1998 y ganó tres ligas, dos ediciones de Copa Libertadores y una Copa Intercontinental en la que derrotó en Japón al Real Madrid de ‘los Galácticos’.

‘El Virrey’ regresaría en 2003 para ganar una nueva Copa Libertadores y en 2012 cumplió su tercera era, la última, sin el brillo ni los éxitos del comienzo.

Será recordado como el hombre que devolvió el estatus de ganador al Boca Juniors.

Su equipo lo construyó con tres jugadores colombianos: el portero Óscar Córdoba, el central Jorge Bermúdez y el mediocentro Mauricio ‘el Chicho’ Serna.

La plantilla giraba con el talento del creativo Juan Román Riquelme y la vocación ofensiva de Guillermo Barros Schelotto, Marcelo Delgado y Martín Palermo.

Con ellos y la batuta de Bianchi los hinchas volvieron a creer.

En aquella edición de la Copa, la cuadragésima primera en la historia, Boca fue emparejado en el Grupo 2 con el Peñarol uruguayo, el Blooming boliviano y la Universidad Católica de Chile. En esa instancia dominó la zona con tranquilidad.

En octavos de final se deshizo con un global dd 5-3 de El Nacional ecuatoriano.

En cuartos de final le esperaba su más enconado rival, el River Plate. Fue el pulso entre Bianchi y Ramón ‘el Pelado’ Díaz.

En semifinales el rival fue el América mexicano, al que sacó del camino en un épico partido en Ciudad de México con gol del zaguero Walter Samuel cuando el reloj marcaba el minuto 83.

En la ida, Boca había goleado por 4-1 pero en la revancha los mexicanos jugaron al todo o nada- Iban ganando por 3-0, suficiente para llevar la decisión a una tanda de penaltis.

Walter Samuel anotó de cabeza y sellaba así el visado para la final, donde se citaría con el campón reinante, el Palmeiras de Luiz Felipe Escolari.

En Buenos Aires se firmaron tablas de 2-2, lo que debaja un delicioso sabor de boca a los brasileños para decidir en Sao Paulo.

Pero con la magia de Riquelme los xeneizes aguantaron los 90 minutos y forzaron a la tanda de disparos desde el punto penal.

Óscar Cordoba fue héroe al contener dos lanzamientos. Boca Juniors dio la vuelta olímpica. La Copa volvía a Buenos Aires, a la Boca.

La gran gesta estaba por completarse en aquel diciembre contra ‘los Galácticos’ del Real Madrid.

EFE

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