
Madrid, 29 abr .- Los éxitos del PSG suenan a eco lejano en la estampa de Kylian Mbappé. En Chamartín, mientras tanto, el Real Madrid deambula por otra temporada en blanco -la segunda seguida-, lejos de ser ese trampolín que prometía catapultar al francés hacia una cima incontestable. Lo colectivo no acompaña: dos cursos torcidos, sin rumbo claro, mientras en París celebran la edad dorada que parecía destinada a viajar con él. Así es el fútbol, caprichoso y a veces cruel, donde no siempre se alinean el talento y el destino.
El partidazo de Liga de Campeones que disputaron el PSG y el Bayern Múnich este martes, de esos que reconcilian al mundo con el fútbol, dejó una huella que fue más allá del propio duelo. En medio del estruendo, apareció, casi sin querer, la sombra de Mbappé. Su antiguo equipo, ese con el que persiguió sin fortuna un título que se le resistía, asoma ahora a otra final de ‘Champions’, la segunda seguida. La conquistó el curso pasado, ya sin él en escena, y hoy amenaza con repetir la gesta, como si el destino tuviera su particular sentido de la ironía.
Mbappé lo ha ganado casi todo: un Mundial y una Liga de Naciones con la selección francesa y siete Ligas, cuatro Copas y cuatro Supercopas con el PSG antes de firmar por el Real Madrid hace dos veranos. En el club blanco aún agarró la resaca de las glorias europeas y se apuntó una Copa Intercontinental. Pero nada más. Después, el vacío. Con su nuevo equipo ha dejado escapar hasta seis títulos entre Liga, Copa y Supercopa.
Muchos imaginaron que su llegada sería gasolina para un Real Madrid ya encendido, que prolongaría la dinastía, sobre todo en Europa, ese territorio donde Mbappé mira con especial anhelo. Porque hay una copa que le falta, la que verdaderamente desea. La rozó en 2020, en aquella final de Lisboa, en el Estádio da Luz, donde el Bayern le negó el último paso. Desde entonces, la ‘orejona’ sigue siendo su asignatura pendiente, su vieja obsesión.
En sólo dos temporadas, Mbappé ha vivido una situación en exceso inestable para el Real Madrid. Hasta tres entrenadores, Carlo Ancelotti, Xabi Alonso y Álvaro Arbeloa, han dirigido al atacante francés. Por el camino, se ha perdido la fórmula del éxito, seguramente dañada por la ausencia de repuestos para la sala de máquinas blanca. Sin Kroos y sin Modric, los últimos grandes exponentes del fútbol control blanco, algo se ha perdido en el fútbol del club que preside Florentino Pérez.
Buenos números sin títulos
Eso sí, los números de Mbappé relucen como siempre. En su estreno en la casa blanca, sumó 44 tantos en competiciones oficiales, su mejor registro histórico igualado con el que firmó el curso pasado en el PSG. En el actual, ya acumula 41, una cifra que puede ser su techo si no consigue recuperarse de una lesión que ha sido un frenazo para acumular estadísticas en los últimos cinco partidos de la temporada que aún debe disputar el Real Madrid.
Y esa es otra de las rarezas de Mbappé desde que fichó por el Real Madrid. En el PSG, sumó 42 días de baja a lo largo de siete temporadas. En el Real Madrid, en dos, ya se ha perdido hasta 14 partidos oficiales por lesión o por enfermedad. En la actual campaña, ha sufrido problemas en su tobillo derecho, en una rodilla y, ahora, debe recuperaerse de una lesión en el músculo semitendinoso de su pierna izquierda.
Se perderá el choque ante el Espanyol e intentará llegar al clásico frente al Barcelona. Si consigue formar parte de la alineación del Camp Nou, es posible que sea testigo directo de cómo su gran rival celebra un nuevo título que el Real Madrid ha dejado escapar. Otro más en una larga lista de decepciones para Mbappé, que además, desde la lejanía, ve como su exequipo, el PSG, emociona junto al Bayern con un fútbol de nivel que hace tiempo que no se ve por la casa blanca. EFE
Juan José Lahuerta